martes, 6 de junio de 2017

Eje temático: Prácticas de lectura
Diana Carolina Pedroza Hurtado – pedrozadianacarolina@gmail.com
Docente de Lenguaje de la I.E.  Antonio Nariño (Bugalagrande) - Nivel secundaria
Juan Pablo Giraldo Franco  - juanpablo2016maestria@gmail.com
Docente de Ciencias Sociales de la I.E. Santa Barbara (Sevilla) - Nivel secundaria
Estudiantes de la maestría en educación de la Universidad del valle


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La incidencia de un enfoque sociocultural para el fortalecimiento de prácticas de lectura y escritura, utilizando crónicas periodísticas 
en un semillero de una institución oficial del país.

El poder no está, por tanto, al margen del discurso.
El poder no es ni fuente ni origen del discurso.
El poder es algo que opera a través del discurso.
Michel Foucault, 1975

Resumen
Ha sido alarmante el fenómeno de los bajos niveles en lectura y escritura en las instituciones escolares colombianas. Sucede que muchas de estas prácticas  han estado direccionadas desde estrategias tradicionales que desconocen los nuevos contextos en los que se relacionan los estudiantes. Por esto, el objeto de estudio de este trabajo es la lectura y  escritura de crónicas periodísticas, a partir de la experiencia de  creación de un semillero de estudio con estudiantes de secundaria, en la I.E. Santa Bárbara – Municipio de Sevilla.  La crónica, por hacer parte del género discursivo periodístico, posibilita el encuentro del contexto de vida del estudiante,  su cotidianidad y  experiencias, con los recursos de la literatura que le permiten al cronista jugar con el uso del lenguaje. De esta forma, esta iniciativa que empezó desde  el mes de febrero, pretende mejorar las prácticas de lectura y escritura de los estudiantes,  a la vez que contribuye a formar sujetos reflexivos y críticos, constructores de lecturas diversas de su medio social. Precisamente el semillero de investigación, como estrategia metodológica, permite  el desarrollo de una discursividad interactiva  a través del trabajo cooperativo, donde el estudiante  no solo identifica cómo se aprende y se transforman sus prácticas  de lenguaje por fuera del aula de clase, sino que se convierta en sujeto participativo dentro de su  contexto, para convertirse además en agente transformador de su aprendizaje y el de sus compañeros dentro del contexto escolar.  Esta propuesta se sustenta teóricamente desde el enfoque sociocultural, fundamentada desde la perspectiva discursiva e interactiva de María Cristina Martínez, teniendo en cuenta dentro del mismo enfoque algunos aportes de Daniel Cassany. Esta idea surge a partir de una indagación para la elaboración de nuestra tesis en la maestría en educación de la Universidad del Valle.

Palabras clave: Lectura, Escritura. Discursividad, Crónica, Semillero

Introducción
Existe la valiosa oportunidad de reunirnos aquí como estudiantes y/o educadores, primero porque creemos en el inmenso poder de la educación para transformar y mejorar la calidad de vida del ser humano; segundo, porque nos hemos comprometido con esta gran labor como educadores agentes de transformación para una sociedad más equitativa. Tercero, porque en alguno de nuestros recuerdos no ha de faltar un maestro que nos haya demostrado lo importante que éramos para este mundo, y no se equivocó.

Es este mundo actual el que requiere de personas participativas y críticas, de profesionales que cada día se cuestionen y transformen el quehacer de su disciplina, de estudiantes que desde las aulas de clase se piensen su realidad, la comprendan y se involucren para construir una mejor calidad de vida para sí mismos y los que le rodean. Para esto se hace necesario que se oriente una educación de calidad, y nos referiremos aquí en específico al fortalecimiento de las prácticas de lectura y escritura en el nivel de secundaria y media vocacional, que son los niveles que nos competen como maestros de Ciencias Sociales y Lenguaje, en dos instituciones educativas oficiales del Valle del Cauca: La Institución Educativa Santa Bárbara del municipio de Sevilla y La Institución Educativa Antonio Nariño, del municipio de Bugalagrande. Por ahora solo se presentarán resultados parciales de la implementación del proyecto en la Institución Educativa Santa Bárbara, de lo ocurrido hasta el momento, ya que el proyecto aún se encuentra en curso.

Este documento nace a partir de un proceso de investigación desde mediados del año pasado y que se puso en práctica a inicios de este año para la elaboración de un proyecto de tesis de la Maestría en educación que actualmente cursamos en la Universidad del Valle sede Tuluá. En un primer lugar, esta iniciativa pretende discutir alrededor de la problemática del bajo nivel de lectura y escritura que se viene presentando en las instituciones educativas colombianas, a la vez expone una propuesta de trabajo en el aula desde una perspectiva discursiva e interactiva de la significación, sustentada por María Cristina Martínez.

El Ministerio de Educación Nacional ha establecido una serie de políticas que orientan aspectos pedagógicos y curriculares que deben ser considerados por los docentes, pero que sabemos que se quedan en el papel, porque las dificultades que se presentan dentro de las aulas de clase exigen que se discutan y se transformen los procesos de enseñanza y aprendizaje que se establecen en la escuela,  teniendo en cuenta las nuevas dinámicas que imperan en el mundo y cómo estas afectan y modifican el proceso de comunicación dentro de cada contexto educativo y de cada estudiante.
En segundo lugar,  la crónica periodística como tipo de texto mediador  para desarrollar y/o fortalecer las prácticas de lectura y escritura. La crónica comprende dos elementos que enriquecen este abordaje, como los son: el literario y el periodístico; el primero aborda un estilo más personal, permitiendo una impronta o un sello propio, narra de forma creativa y llamativa los sucesos. El segundo, desde un intento de ser imparcial y objetivo, narra de forma escueta y concisa los acontecimientos. El abordaje de la crónica se hará desde una óptica experiencial, donde los estudiantes encuentran afinidad con las prácticas cotidianas, otorgándole así mayor sentido y significado a los acontecimientos reales dentro de su contexto.

En tercer lugar, abordaremos el concepto de semillero de investigación como estrategia pedagógica, desde la perspectiva discursiva e interactiva que permite fortalecer el trabajo cooperativo. Son muchas las ocasiones en las que planteamos ejercicios de trabajo en grupo dentro del aula, por la necesidad de que se socialice el aprendizaje. De esta forma, el semillero de investigación supone otro tipo de actividades que pretender brindar a los estudiantes espacios donde se desarrollen dinámicas propias de la investigación formativa.
Atendiendo un poco a la definición de semillero, según el Diccionario de la Real Academia Española (RAE) la palabra se define como: “Origen o principio de que nacen o se propagan algunas cosas”. Definición que tiene una relación directa con sembrar cuidadosamente aquello que se quiere cosechar, con el propósito de recoger los mejores frutos y de ellos las comunidades alimentarse y sustentarse, y porque no, darse a conocer ante las demás comunidades. “Todo el que disfruta cree que lo que importa del árbol es el fruto, cuando en realidad es la semilla. He aquí la diferencia entre los que creen y los que disfrutan” (Nietzsche ). Frase que nos inspira a ver más allá de lo que nos limita la vista, exigiendo agudeza mental para tal cometido..

Perspectiva Discursiva e Interactiva del lenguaje

La apatía y la falta de hábitos de lectura y escritura en nuestro país se refleja no solamente desde nuestras experiencias como en las aulas, sino también en las pruebas a nivel internacional (PISA), como a nivel nacional (Pruebas Saber) [1] en donde los estudiantes del país registran bajos niveles en procesos de lectura y escritura. Son muchos los retos que debe asumir el sistema educativo colombiano, y aportar a una cultura de lectura y escritura aparece en el panorama educativo como uno de sus principales retos. En consecuencia, se requiere que tal desafío no sea exclusivo del área de humanidades, específicamente del lenguaje, por el contrario, se requiere de un abordaje interdisciplinario, donde las diferentes áreas del conocimiento aporten de forma efectiva al fortalecimiento del acto comunicativo como una competencia transversal, y como una necesidad social para la formación de todo ciudadano.

Por otra parte, las dinámicas mundiales propias de la globalización, han generado nuevas exigencias para el uso del lenguaje, desde el acceso a la información y a las tecnologías digitales, como el desarrollo de estrategias para direccionar los procesos de enseñanza desde una perspectiva más incluyente e interactiva con las realidades de los estudiantes a nivel local y global. De esta forma, la lectura y la escritura deben ser discutidas desde una perspectiva sociocultural en donde estas dos prácticas cobren sentido a partir de los distintos usos del lenguaje que cada sujeto practica y cómo estos discursos a su vez determinan cada uno de los contextos y particularidades de los sujetos que los emiten. Somos el resultado de un proceso social, el cual nos va moldeando y formando a lo largo de nuestra existencia, de ahí la importancia de comprender que somos “seres sociales por naturaleza”, como lo expresaba Aristóteles, necesitamos de la interacción con los otros para subsistir. La mayoría de las acciones que realizamos día a día no están pensadas solo en nosotros, nuestra existencia cobra sentido por el otro. Quiere decir que el lenguaje es el componente fundamental para que dicha interacción sea efectiva, activa y funcional.

No es suficiente tener acceso a los elementos técnico e instrumentales de la escritura y la lectura, se requiere de hacer de estos procesos, elementos transformadores que democratizan las sociedades. Los estudios realizados desde el enfoque sociocultural, particularmente por Vygotsky y Bajtín, confluyen en varios aspectos que determinan al ser humano inmerso constantemente en discursos sociales como resultado de estas relaciones. Cabe aclarar que, si bien, estos dos expertos no realizaron trabajos en común, sí se aproximan en varios de sus estudios, especialmente aquellos que involucran el lenguaje, los procesos mentales y la construcción del significado desde un contexto social. Así, Vygotsky  (1979) inicia afirmando que:
En el desarrollo cultural del niño, toda función aparece dos veces: primero, a nivel social, y más tarde, a nivel individual; primero entre personas (interpersonal), y después en el interior del propio niño (intrapsicológica). Esto puede aplicarse igualmente a la atención voluntaria, a la memoria lógica y a la formación de conceptos. Todas las funciones superiores originan como relaciones entre seres humanos” (p.94).

Dicha situación se explica desde la teoría socio-histórica, donde los procesos superiores tienen un origen social, se conciben por la participación del otro mediante actividades compartidas. Es por tanto la visualización del otro lo que le permite al sujeto en primera instancia ser un “ser social”, y en segunda instancia reconocerse como un “ser individual”; pero en ambos casos siempre en relación con los otros, con los demás. Por tanto, la interacción  verbal cumple un papel preponderante en la formación los esquemas mentales y cognitivos del sujeto. En consonancia, desde la perspectiva de Bajtin (1884)  se hace énfasis en la necesidad de tener en cuenta la noción de intersubjetividad siempre que se piense la construcción de enunciados como producto de la interacción entre los sujetos. Así Bajtín (como se citó en Martínez 1999),  afirma que:

El enunciado no es asunto de un solo sujeto, es el resultado de dos sujetos socialmente organizados y la experiencia se vuelve significativa solamente en el intercambio verbal intersubjetivo, la construcción del sujeto, del pensamiento interior va a depender también de la experiencia sociocultural evocada en y por el enunciado. (Todorov, 1981, 67-92).

Se hace referencia entonces a las relaciones que se establecen en forma de enunciados orales y escritos, permitiendo que las actividades propias de la especie humana adquieren un carácter interactivo y una dimensión dialógica desde el uso del lenguaje. El ser humano dentro de sus actividades cotidianas interactúa en diferentes escenarios, haciendo que recurra al lenguaje de forma específica según el contexto. Lo que Bajtín denominó “Las diversas esferas de la actividad humana”, donde se acude a un intercambio constante de enunciado entre sujetos para dar sentido a la realidad.  Por tanto, dar significado y sentido al intercambio intersubjetivo de enunciados entre personas resulta fundamental para la generación de conciencia individual y colectiva, aspectos que permiten construir y reconstruir su realidad. Por consiguiente, el acto comunicativo contiene una dimensión dialógica, referenciando a un sujeto social discursivo.  Al respecto argumenta Martínez (2002)

“En todo enunciado se construye siempre una relación dinámica de fuerzas con respecto a unos enunciados anteriores ajenos y de manera predictiva con respecto a unos posibles enunciados o réplicas posteriores lo cual crea una dinámica dialógica compleja e intertextual en el enunciado mismo (oral o escrito). (p. 21 y 22).

Por tanto, la dimensión dialógica juega un papel fundamental dentro de la construcción y reconstrucción de los esquemas mentales de los sujetos. El intercambio verbal cumple una función primordial sobre todo en los procesos académicos y no académicos que se desarrollan en las relaciones entre estudiantes y maestros, es ahí donde los maestros debemos pensarnos el qué y el cómo diseñamos los enunciados que entretejen los usos del lenguaje. Por ello, se acude al estudio de los géneros discursivos, donde un enunciado conlleva a establecer su intención, propósito y respuesta activa dentro de un género en específico y para una función específica de uso.

El discurso, es ante todo una práctica social, donde se consideran los aspectos contextuales que lo determinan. Por tanto, se trata de unas prácticas complejas que involucran elementos verbales y no verbales del acto comunicativo, siendo un proceso interactivo, donde las consideraciones personales cobran significado por su dimensión dialógica. Por ello, el lenguaje en uso permite develar el verdadero valor de las diferentes manifestaciones discursivas.

La perspectiva discursiva e interactiva al abordar la comprensión de textos, busca que se establezca  un diálogo más enriquecido en el proceso de interacción entre el lector (estudiante) y el texto (autor), de tal forma que estos lectores puedan desarrollar una relación y un sentido crítico entre lo que leen en los textos y lo que sucede en su realidad.

La situación de enunciación permite la interacción entre el Enunciador y el Enunciatario. En el caso particular de la comprensión de textos,  quien escribe (Enunciador), si bien lo hace de forma de texto escrito, no sólo las palabras plasmadas a través de un código escrito es lo que se puede leer, se requiere de un nivel diferente de lectura para ir más allá de lo escrito, que permita develar aquello oculto a simple vista, donde las intenciones, la postura y propósitos del autor están implícitas, pero hacen parte del ejercicio de comprensión. El lector debe tomar una postura activa ante lo leído, desde  un acercamiento o distanciamiento sobre lo enunciado. Por esto, en necesario comprender que tanto Enunciador como Enunciatario cumplen un papel activo dentro de la actividad comunicativa, no solo de forma oral, sino también de forma escrita. Así entonces

El mismo texto, permite hacer inferencias en un primer momento, sobre las intenciones que el autor tiene con respecto al lector (persuadir, convencer, informar, seducir). Sin embargo, es importante tener en cuenta que no siempre las relaciones enunciativas están explícitas en el texto y que al contrario,  muchas veces se ocultan, pero el léxico, la complejidad de las construcciones sintácticas, y la mayor o menor ampliación semántica, así como la organización global de texto y la profundidad del tema puede ser las claves para inferir el tipo de situación enunciativa que hay detrás de éste. (Martínez, 1999, p. 139).

Ante esto, el enfoque sociocultural es un escenario óptimo para que los estudiantes, mediante la dimensión dialógica del enunciado,  desarrollen habilidades que les permitan establecer diálogos con los textos y sus autores antes, durante y después de la comprensión del texto.   A esto se refiere Martínez con la toma de conciencia de la continuidad en la lectura.

La toma de conciencia de que en todo texto se construye una continuidad temática a través de las relaciones cohesivas entre la información vieja de una proposición y la información nueva de otra es importante para desarrollar estrategias que permitan establecer relaciones significativas a través del texto. La inferencia adecuada de la referencia implica un trabajo activo por parte del lector que debe ser capaz de funcionar a través de la información del texto estableciendo relaciones entre un término cuyo significado depende de otro que  se encuentra antes o después del texto” (Martínez, 1999, p. 137).

De este modo, la toma de conciencia está ligada a las capacidades de los sujetos para comprender la información suministrada en el caso particular de textos escritos, para lo cual el léxico utilizado y las relaciones de referencia son claves para el nivel de lectura inferencial. Por tanto, es necesario que los estudiantes adquieran un léxico amplio y reconozcan las relaciones de referencias que se dan dentro del texto escrito, permitiéndoles una mayor comprensión lectora y por ende tomar una postura ante lo leído, generando una lectura crítica ante lo allí expresado.

Desde el mismo enfoque sociocultural en el que se ubica Cassany, la lectura significa entonces ya no leer solamente las líneas, ni entre líneas, si no tras las líneas (Cassany, 2006), en donde se desentraña la ideología, el punto de vista, la intencionalidad y los razonamientos que defiende el autor del texto, y a su vez cómo este texto me permite actuar sobre el contexto.  En efecto, la lectura es un acto sociocultural, donde la actividad escolar debe estar contextualizada. Los estudios, además, dejan en claro que la palabra debe ser enseñada y aprendida desde los diferentes aspectos culturales. Tal comprensión brinda la posibilidad a los estudiantes de desarrollar sus capacidades para comunicarse, elementos claves no solo para leer y escribir, sino también para emitir juicios y producir sus propios conocimientos, materializados de forma oral o escrita.   

Desde el enfoque sociocultural se pueden abordar los procesos de enseñanza y aprendizaje de los estudiantes, contextualizados con las dinámicas sociales, los actos y procesos culturales, aspectos que dan mayor sentido al proceso de aprendizaje y permiten que el estudiante adquiera un compromiso intencional. Este compromiso es entendido como el hacer individual orientado y asumido de forma voluntaria. Se piensa no solo en los actos individuales, se llega pensar en los actos sociales, desde una mirada evaluadora, crítica y constructiva del otro. Mirada que influirá paulatinamente en el desarrollo de las prácticas de lectura y escritura, desde la creación de un colectivo de trabajo, como es el semillero de investigación, en donde se transversalizan los ejercicios alrededor de la crónica periodística.

La crónica periodística como recurso mediador

Es un lugar común en el pensamiento de los jóvenes estudiantes la indiferencia hacia los sucesos económicos, políticos y sociales de su país, de su ciudad o de su propio municipio, (más aún en espacios más globales) porque muchas veces no logran interpretar y comprender la complejidad de lo que emiten los noticieros, la radio o la prensa y por efecto consideran que esos temas no les competen a ellos, o quizá solo cuando sean adultos y la opinión de ellos sea más trascendental.
Además, los tipos de textos que se acostumbran a trabajar en el aula, poco dialogan al menos con la realidad más inmediata de los estudiantes. En las clases de lenguaje no puede imperar exclusivamente el texto narrativo o lírico que son los más comunes (sin desconocer toda la importancia de trabajar el lenguaje literario desde una perspectiva crítica), es necesario que los estudiantes se acerquen también a los tipos de discurso que son reales en su medio, a la noticia, la opinión, el reportaje, la circular, o la crónica periodística.

Cuando este proyecto se empezó a desarrollar en el semillero con los estudiantes en el mes de febrero, debimos elaborar encuestas, a través de las cuales los estudiantes respondieron a las preguntas sobre el conocimiento que tenían sobre el periodismo, la literatura y la crónica periodística. Evidentemente los estudiantes tenían conocimientos confusos, ya que manifestaron que conocían algunos conceptos por programas de la televisión que emitían los domingos en la noche (sabemos que los estudiantes son consumidores mayoritarios de la televisión) y que mencionaba al reportaje y a la crónica, pero no lograron dar una idea completa de la función de estos tipos de discurso. Este, entre otros tantos resultados nos mostró la necesidad de abordar la crónica periodística como un tipo de textos que nos permitirá desarrollar y/o fortalecer las prácticas de lectura y escritura de los estudiantes de una forma diferente.

La crónica es un relato de carácter informativo que le ha permitido al hombre desde siglos atrás, dar cuenta de su devenir en la historia. El ejemplo más claro sucede durante la Conquista y la Colonia en América, cuando los cronistas debían entregar informes detallados sobre sus quehaceres en estas tierras. En estas crónicas se hacían descripciones de los lugares y gentes que el viajero iba conociendo. Estos relatos estaban escritos en términos sencillos y emocionantes ya que todo lo que les rodeaba sorprendía sus miradas. A medida que fue pasando el tiempo, hasta nuestra época actual, estas características siguen vigentes; sin embargo, los formatos y modos de organización del discurso fueron tomando algunos cambios. Ya a mediados del siglo XX se ubica a la crónica dentro de la corriente del Nuevo Periodismo y es cuando los conceptos de literatura y periodismo cobran otro sentido.

Desde la perspectiva del Nuevo Periodismo, la crónica sobrepasa el puro oficio informativo y pone énfasis en el estilo, pero no solamente para hacer más entretenida la forma de adquirir información, sino para que tanto cronista como lector interpreten el mundo desde otras perspectivas, como decía Julio Villanueva Chang (2005), “convertir el dato en conocimiento, con el fin de descubrir a través de esa historia síntomas sociales de su época”, en donde se pretende que la realidad no pase por los ojos del cronista sin haberse percatado de ella, sino como un síntoma más de esa vida que viven otros o que podría vivir uno mismo.

No existe un ser humano, entendido como ser social, que prescinda de las historias para aprender del mundo o enseñar a otros. Los seres humanos están llenos de historias y los jóvenes en los colegios conocen muchas, aunque a veces no les prestan la importancia necesaria, ni ellos ni sus maestros, para ser conscientes de que estas historias hacen parte de su tejido social como país, región, familia u otra comunidad. Desde que iniciamos este proyecto con los estudiantes hemos podido observar cómo ellos se han identificado en muchas ocasiones con los personajes de los textos que leen, porque a pesar de que son historias vividas en otras ciudades o lugares recónditos del país que los estudiantes no conocían, esos personajes han vivido situaciones que sus familias o amigos también han tenido que vivir, casos por ejemplo de violación sexual, maltrato familiar o conflicto armado. De esta forma, los estudiantes no solamente se han acercado a conocer textos escritos por periodistas o cuentistas que les hablan a ellos de forma tan cercana, si no que han interpretado a su país y a sí mismos como partícipes de distintas dinámicas sociales que ellos mismos se han atrevido a discutir.

Teniendo en cuenta lo anterior, el trabajo en el aula con la comprensión de textos como la crónica, ha permitido que los estudiantes aprendan a leer, no solo textos físicos, sino también comportamientos, contextos o escenarios, que interactúen con su entorno. De esta forma, el estudiante está aprendiendo a encontrar en la lectura (y más tarde en la escritura) un sentido a su propia realidad o a la de otros, a conocer otros puntos de vista sobre un mismo hecho y poder respetar las diferentes formas de pensar de los demás, logrando así establecer en el aula un discurso más participativo y democrático.

Decía Tomás Eloy Martínez (1997) que “en tanto periodistas, en tanto intelectuales, nuestro papel, como siempre, es el de testigos activos (...) Por eso es tan importante conservar la calma y abrir los ojos: porque somos los sismógrafos de un temblor cuya fuerza viene de los pueblos” (p.4). Estos pueblos que siguen contando historias, historias que deben nacer también desde las aulas de clase, en donde nosotros como maestros cumplimos un rol  muy significativo.

Intervención pedagógica
Desde un principio, la decisión de trabajar el fortalecimiento de la lectura y la escritura fue indudable, teniendo en cuenta que desde nuestra experiencia como docentes el bajo nivel de lectura y escritura es un diagnóstico alarmante que transversaliza cada una  de las actividades desarrolladas en el aula, sabiendo además que sin el pleno desarrollo de estas dos habilidades es difícil llevar a cabo un proceso formativo.  Pretendíamos poner en práctica este proyecto desde el desarrollo de nuestro currículo escolar, por lo tanto, lo trabajaríamos solo con los grupos a los que les impartimos clase en el área de Lenguaje o Sociales. Conociendo la necesidad de poder hacer un análisis más amplio y poder trabajar desde todos los grados de secundaria y media vocacional, decidimos llevar a cabo este proyecto para que participarán todos los estudiantes de todos los grados que desearan hacer parte del semillero de investigación. En este semillero actualmente los estudiantes están organizados por equipos de trabajo de 3 estudiantes en donde los niveles de escolaridad están mezclados y deben trabajar siempre en equipo. La idea del semillero de estudio ya había surgido en la IE Santa Bárbara antes de esta iniciativa, pero direccionado hacia otra temática.

Desde principios del año lectivo 2017 realizamos la convocatoria en cada uno de los salones. Afiches, recordatorios verbales y escritos fueron algunas de las estrategias utilizadas para atraer la atención de los estudiantes. Al final, la convocatoria agrupó más del estudiantado previsto, que en la primera sesión llegó sin previa inscripción.

La primera sesión, como las demás, fue pensada estratégicamente para atraer la atención y el interés de los estudiantes. En un primer momento se presentó el proyecto a los estudiantes con un resumen de las actividades a realizar en todo el año lectivo y parte de las dinámicas o forma de trabajo a desarrollar. Después se realizó una discusión alrededor de algunas historias contadas desde experiencias personales tanto de los estudiantes como de los maestros, y finalizamos al escuchar algunas historias contadas desde la música, el rap y la salsa con Rubén Blades, Willie Colón y Nach. Indiscutiblemente la música tiene el poder de sensibilizar y atraer la atención mental y corporal de los seres humanos.

Las siguientes sesiones se han venido desarrollando desde ese primer encuentro en febrero. Las actividades están proyectadas para abarcar 24 sesiones distribuidas en 3 fases. La primera fase (en 6 sesiones), abarca el diagnóstico, la narración de historias orales, y la lectura de crónicas, no se hace énfasis aún en la escritura. Durante los momentos de la lectura se inicia abordando un nivel literal en la comprensión del texto, y a medida que vamos entrando en la socialización del texto nos vamos acercando a un nivel inferencial y crítico, abriendo espacio para la discusión de lo que cuenta el autor y cómo lo perciben los estudiantes.  En la segunda fase (en 12 sesiones) se hace un análisis más profundo a las crónicas leídas desde el enfoque del Nuevo Periodismo, continúan los ejercicios de análisis de lecturas, descripción de espacios, narración escrita de historias y trabajo de campo, en donde los estudiantes escogen  un personaje y una historia que desea contar y lleva a cabo el trabajo de investigación. En la última fase (6 sesiones) cada equipo de estudiantes reorganiza lo escrito hasta el momento con todos los datos obtenidos y define cómo cuenta su crónica para llevarle al lector un texto atractivo para ser leído. La explicación de los elementos gramaticales para realizar una redacción correcta del texto final, se realiza después de varios ejercicios de escritura, ya cuando los estudiantes se acercan a la escritura de cada una de sus crónicas, ya que consideramos que no es pertinente abordar estos elementos desde un principio porque coarta la espontaneidad y creatividad de los estudiantes con la escritura. La corrección de estilo se inicia en la segunda fase paulatinamente se realizan los ejercicios. Las crónicas escritas por los estudiantes finalmente se socializarán a través de un tipo de publicación en físico o digital ante la comunidad educativa.

Las sesiones programadas no se limitan solamente a la lectura y escritura de crónicas, existen otro tipo de actividades que hemos desarrollado y están programadas, y que se sustentan en la necesidad de sensibilizar al estudiante ante la realidad que vive, que lee, y promover el trabajo colectivo o la socialización de algún tema trabajado. Estas actividades han sido: salida a recorrer las calles que ellos habitan y espacios más lejanos, siempre justificadas en la observación del entorno y la descripción del mismo, proyección de películas y cortometrajes y la visita de un periodista regional.

La lectura y selección de las crónicas para llevar a los estudiantes es permanente, a pesar de que existen algunos textos seleccionados de autores locales, nacionales o internacionales como Jenny Alzate desde el periódico La palabra de la Universidad del Valle, Miguel Mejía Vallejo, estudiante de comunicación social de Universidad Sergio Arboleda; periodistas como Alberto Salcedo Ramos y José Navia; o Julio Villanueva Chang. La lectura de estas crónicas todo el tiempo ha estado acompañada de espacios de discusión que han resultado muy productivos, porque muchas veces hemos podido conocer más de cerca los pensamientos de los estudiantes, sus miedos, debilidades y fortalezas, los cuales han entrado en conflicto a veces generando intolerancia por las distintas formas de pensar, pero es precisamente este espacio la oportunidad para enriquecer el uso de su lenguaje para enseñarles a solucionar conflictos desde el uso adecuado de la palabra.

Como la anterior, se han presentado distintas dificultades que nos ha llevado a replantearnos algunas estrategias utilizadas. Una de estas dificultades es la inasistencia de algunos estudiantes, lo cual ocasiona que en algunas sesiones y ejercicios en grupo no puedan realizarse como son previstos. Otra de las dificultades se ha ocasionado por la interrupción de algunas sesiones por motivos políticos dentro de la coyuntura del paro de maestros. Aun así, los estudiantes han permanecido en contacto, han avanzado desde los grupos en algunas lecturas y otros ejercicios realizados de forma autónoma.

Esta metodología del semillero de estudio permite el desarrollo del aprendizaje autónomo y voluntario, algo en lo que hacemos énfasis en cada momento que compartimos con los equipos de trabajo. Así mismo, esto ha permitido distanciar la dependencia del docente como única fuente de información y conocimiento. El reconocer el compromiso y la voluntad de las partes hace que los aportes de cada individuo se realicen de forma horizontal, aspecto que fortalece el trabajo colectivo, haciendo de las prácticas escolares y sociales procesos más significativos.  Además, el trabajo cooperativo implica que los actores aúnan esfuerzos y cooperen por unas metas en común, ya que cumplir con los requerimientos individuales enriquece al colectivo. Así pues, la versatilidad, la integración, la contextualización de fenómenos, son algunos de los elementos que el semillero como grupo de estudio aporta al desarrollo de habilidades, aptitudes, actitudes, competencias y pensamientos en las personas que lo conforman.

                                                                     
Conclusiones
 Después de realizar el trabajo durante esta primera fase, se pudo evidenciar el distanciamiento que tenían los estudiantes con las prácticas de lectura y escritura respecto a tipos de discurso periodístico y literario de tipo crónica periodística. Tanto las pruebas diagnósticas, las encuestas, como los ejercicios de lectura, demostraron que las prácticas de lectura de los estudiantes se limitaban a un nivel básico en su mayoría, a veces para seguir instrucciones o dar cuenta de aspectos literales de la lectura. Además, dichos procesos estaban sumidos y asumidos generalmente como asuntos exclusivamente académicos, relacionados solo con tareas y trabajos escolares. Los estudiantes estaban acostumbrados a abordar la comprensión de textos fragmentados, limitados comúnmente a libros de texto del docente.

Se confirma que el enfoque pedagógico de tipo discursivo e interactivo para la comprensión de textos ha tenido mayor incidencia en el desarrollo del nivel inferencial  y crítico de los estudiantes, haciendo de ellos personas más conscientes, reflexivas y participativas de las dinámicas sociales que los involucran, ejemplo de ello son las actividades en las que se discuten las lecturas y se debaten algunos temas que surgen de ella,  permitiendo así una lectura más vivencial y significativa.

La metodología empleada en el semillero de estudio permite promover un aprendizaje autónomo y voluntario, no se acude por una nota cuantitativa, se acude por la convicción de aprender, distanciando la dependencia del docente como única fuente de información y conocimiento; situación que ha permitido establecer unas relaciones de horizontalidad, donde los integrantes mediante el compromiso voluntario participan de forma activa en las diferentes actividades. Situación que ha  fortalecido las relaciones interpersonales, donde se asumen  unas responsabilidades compartidas, aspecto propicio para un ambiente cooperativo.
 
La intervención pedagógica ha generado una reflexión sobre muchas de las prácticas escolares, donde reina la instrumentalización, la parcialización del conocimiento y la desarticulación curricular; el individualismo y la falta de didáctica y compromiso en gran parte de profesorado, situación que genera escozor y preocupación en la comunidad escolar y académica. Preocupación que debe conllevar a una reflexión constante y profunda de las prácticas escolares que se desarrollan cotidianamente en las aulas de clase, donde sigue predominando los contenidos fragmentados y descontextualizados.

Este proyecto nos permite reconocer  que sí es posible desarrollar procesos que involucren a los estudiantes de forma activa y participativa en aspectos que forman en la vida y para la vida, donde el leer y escribir adquieren una connotación más allá de formalismos impuestos, se da sentido a lo que se lee y escribe, sentido que permite cuestionar, reflexionar y proponer sobre las dinámicas sociales que imperan en los diferentes escenarios de la comunidad, aspectos necesarios para la adquisición de un aprendizaje significativo.

En definitiva, son las prácticas sociales dentro de los contextos las que dinamizan los procesos de enseñanza y aprendizaje y por ende los diferentes sistemas didácticos. Así,  el lenguaje en uso permite comprender que los contenidos de la enseñanza están ligados a las prácticas sociales y reconoce los estudios y aportes realizados por otras ciencias. En concordancia, la transposición didáctica, entendida como la transformación del saber científico a un saber didactizado ha permitido que dichas transformaciones sean empleadas por el docente en la construcción y reconstrucción del saber de forma contextualizada, en donde la enseñanza requiere de una combinación del saber científico, las prácticas sociales y la función de la escuela.

Bibliografía

-          Cassany, D. (2006) Tras las líneas. Sobre la lectura contemporánea. Barcelona, España: Anagrama

-          Duran, D. y Vidal, V. (2004) Tutoría entre iguales: de la teoría a la práctica. Un método de   aprendizaje cooperativo para la diversidad en secundaria. Barcelona, España. Editorial Graó

-          Jaramillo, D. (2012). Antología de crónica latinoamericana actual. Colombia. Alfaguara

-          Kalman, J. (2008). Discusiones conceptuales en el campo de la cultura escrita. Revista Iberoamericana de educación, enero-abril, número 46. Organización de Estados Iberoamericanos para la educación, la ciencia y la cultura. Madrid España (pp. 107-134).

-           Martínez, M.C (1999). Hacia un modelo de la lectura y la escritura: una nueva perspectiva discursiva e interactiva de la significación. Revista Signos. 32 (45-46), 129-147.

-           Martínez, M.C (2002). Propuesta de intervención pedagógica para la comprensión y producción  de textos académicos. Cali, Colombia. Editorial Universidad del Valle.

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-          Vargas, A. (2015). Escritura en la universidad. Reflexiones y estrategias sobre el proceso  de composición escrita de textos académicos. Cali, Colombia: Programa editorial  Universidad del Valle.

Webgrafía

 Gallardo, B. (2014). Sentidos y perspectivas sobre semilleros de investigación            colombianos, hacia la lectura de una experiencia latinoamericana. (tesis  doctoral).  Recuperado de http://ridum.umanizales.edu.co:8080/xmlui/bitstream/handle/6789/2392/Te   sis%20Blanca%20Nelly%20Gallardo%20Ceron.pdf?sequence=1&isAllowe   d=y


[1] De acuerdo al informe del Resumen Ejecutivo Colombia en PISA 2015 publicado por el icfes. file:///C:/Users/USUARIO/Downloads/Informe%20resumen%20ejecutivo%20colombia%20en%20pisa%202015.pdf

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