Eje temático: Prácticas de lectura
Diana Carolina Pedroza Hurtado – pedrozadianacarolina@gmail.com
Docente de Lenguaje de la I.E. Antonio Nariño (Bugalagrande) - Nivel secundaria
Juan Pablo Giraldo Franco - juanpablo2016maestria@gmail.com
Docente de Ciencias Sociales de la I.E. Santa Barbara (Sevilla) - Nivel secundaria
Estudiantes de la maestría en educación de la Universidad del valle
La incidencia de un enfoque sociocultural para el fortalecimiento de prácticas de lectura y escritura, utilizando crónicas periodísticas
en un semillero de una institución
oficial del país.
El poder no está, por tanto, al
margen del discurso.
El poder no es ni fuente ni origen
del discurso.
El poder es algo que opera a través
del discurso.
Michel Foucault, 1975
Resumen
Ha sido alarmante el fenómeno de los
bajos niveles en lectura y escritura en las instituciones escolares
colombianas. Sucede que muchas de estas prácticas han estado direccionadas desde estrategias
tradicionales que desconocen los nuevos contextos en los que se relacionan los
estudiantes. Por esto, el objeto de estudio de este trabajo es la lectura
y escritura de crónicas periodísticas, a
partir de la experiencia de creación de
un semillero de estudio con estudiantes de secundaria, en la I.E. Santa Bárbara
– Municipio de Sevilla. La crónica, por hacer parte del género
discursivo periodístico, posibilita
el encuentro del contexto de vida del estudiante, su cotidianidad y experiencias, con los recursos de la
literatura que le permiten al cronista jugar con el uso del lenguaje. De esta
forma, esta iniciativa que empezó desde
el mes de febrero, pretende mejorar las prácticas de lectura y escritura
de los estudiantes, a la vez que
contribuye a formar sujetos reflexivos y críticos, constructores de lecturas
diversas de su medio social. Precisamente el semillero de investigación, como
estrategia metodológica, permite el
desarrollo de una discursividad interactiva
a través del trabajo cooperativo, donde el estudiante no solo identifica cómo se aprende y se
transforman sus prácticas de lenguaje
por fuera del aula de clase, sino que se convierta en sujeto participativo
dentro de su contexto, para convertirse
además en agente transformador de su aprendizaje y el de sus compañeros dentro
del contexto escolar. Esta propuesta se
sustenta teóricamente desde el enfoque sociocultural, fundamentada desde la
perspectiva discursiva e interactiva de María Cristina Martínez, teniendo en
cuenta dentro del mismo enfoque algunos aportes de Daniel Cassany. Esta idea
surge a partir de una indagación para la elaboración de nuestra tesis en la
maestría en educación de la Universidad del Valle.
Palabras
clave: Lectura,
Escritura. Discursividad, Crónica, Semillero
Introducción
Existe la valiosa oportunidad de
reunirnos aquí como estudiantes y/o educadores, primero porque creemos en el
inmenso poder de la educación para transformar y mejorar la calidad de vida del
ser humano; segundo, porque nos hemos comprometido con esta gran labor como
educadores agentes de transformación para una sociedad más equitativa. Tercero,
porque en alguno de nuestros recuerdos no ha de faltar un maestro que nos haya
demostrado lo importante que éramos para este mundo, y no se equivocó.
Es este mundo actual el que requiere
de personas participativas y críticas, de profesionales que cada día se
cuestionen y transformen el quehacer de su disciplina, de estudiantes que desde
las aulas de clase se piensen su realidad, la comprendan y se involucren para
construir una mejor calidad de vida para sí mismos y los que le rodean. Para
esto se hace necesario que se oriente una educación de calidad, y nos
referiremos aquí en específico al fortalecimiento de las prácticas de lectura y
escritura en el nivel de secundaria y media vocacional, que son los niveles que
nos competen como maestros de Ciencias Sociales y Lenguaje, en dos
instituciones educativas oficiales del Valle del Cauca: La Institución
Educativa Santa Bárbara del municipio de Sevilla y La Institución Educativa
Antonio Nariño, del municipio de Bugalagrande. Por ahora solo se presentarán
resultados parciales de la implementación del proyecto en la Institución
Educativa Santa Bárbara, de lo ocurrido hasta el momento, ya que el proyecto
aún se encuentra en curso.
Este documento nace a partir de un
proceso de investigación desde mediados del año pasado y que se puso en
práctica a inicios de este año para la elaboración de un proyecto de tesis de
la Maestría en educación que actualmente cursamos en la Universidad del Valle
sede Tuluá. En un primer lugar, esta iniciativa pretende discutir alrededor de
la problemática del bajo nivel de lectura y escritura que se viene presentando
en las instituciones educativas colombianas, a la vez expone una propuesta de
trabajo en el aula desde una perspectiva discursiva e interactiva de la
significación, sustentada por María Cristina Martínez.
El Ministerio de Educación Nacional
ha establecido una serie de políticas que orientan aspectos pedagógicos y
curriculares que deben ser considerados por los docentes, pero que sabemos que
se quedan en el papel, porque las dificultades que se presentan dentro de las
aulas de clase exigen que se discutan y se transformen los procesos de
enseñanza y aprendizaje que se establecen en la escuela, teniendo en cuenta las nuevas dinámicas que imperan
en el mundo y cómo estas afectan y modifican el proceso de comunicación dentro
de cada contexto educativo y de cada estudiante.
En segundo lugar, la crónica periodística como tipo de texto
mediador para desarrollar y/o fortalecer
las prácticas de lectura y escritura. La crónica comprende dos elementos que
enriquecen este abordaje, como los son: el literario y el periodístico; el
primero aborda un estilo más personal, permitiendo una impronta o un sello
propio, narra de forma creativa y llamativa los sucesos. El segundo, desde un
intento de ser imparcial y objetivo, narra de forma escueta y concisa los
acontecimientos. El abordaje de la crónica se hará desde una óptica
experiencial, donde los estudiantes encuentran afinidad con las prácticas
cotidianas, otorgándole así mayor sentido y significado a los acontecimientos
reales dentro de su contexto.
En tercer lugar, abordaremos el
concepto de semillero de investigación como estrategia pedagógica, desde la
perspectiva discursiva e interactiva que permite fortalecer el trabajo
cooperativo. Son muchas las ocasiones en las que planteamos ejercicios de
trabajo en grupo dentro del aula, por la necesidad de que se socialice el
aprendizaje. De esta forma, el semillero de investigación supone otro tipo de
actividades que pretender brindar a los estudiantes espacios donde se
desarrollen dinámicas propias de la investigación formativa.
Atendiendo un poco a la definición
de semillero, según el Diccionario de la Real Academia Española (RAE) la
palabra se define como: “Origen o principio de que nacen o se propagan algunas
cosas”. Definición que tiene una relación directa con sembrar cuidadosamente
aquello que se quiere cosechar, con el propósito de recoger los mejores frutos
y de ellos las comunidades alimentarse y sustentarse, y porque no, darse a
conocer ante las demás comunidades. “Todo el que disfruta cree que lo que
importa del árbol es el fruto, cuando en realidad es la semilla. He aquí la
diferencia entre los que creen y los que disfrutan” (Nietzsche ). Frase que nos
inspira a ver más allá de lo que nos limita la vista, exigiendo agudeza mental
para tal cometido..
Perspectiva Discursiva e Interactiva
del lenguaje
La apatía y la falta de hábitos de
lectura y escritura en nuestro país se refleja no solamente desde nuestras
experiencias como en las aulas, sino también en las pruebas a nivel
internacional (PISA), como a nivel nacional (Pruebas Saber) [1] en donde los estudiantes
del país registran bajos niveles en procesos de lectura y escritura. Son muchos
los retos que debe asumir el sistema educativo colombiano, y aportar a una
cultura de lectura y escritura aparece en el panorama educativo como uno de sus
principales retos. En consecuencia, se requiere que tal desafío no sea
exclusivo del área de humanidades, específicamente del lenguaje, por el
contrario, se requiere de un abordaje interdisciplinario, donde las diferentes
áreas del conocimiento aporten de forma efectiva al fortalecimiento del acto
comunicativo como una competencia transversal, y como una necesidad social para
la formación de todo ciudadano.
Por otra parte, las dinámicas
mundiales propias de la globalización, han generado nuevas exigencias para el
uso del lenguaje, desde el acceso a la información y a las tecnologías
digitales, como el desarrollo de estrategias para direccionar los procesos de
enseñanza desde una perspectiva más incluyente e interactiva con las realidades
de los estudiantes a nivel local y global. De esta forma, la lectura y la
escritura deben ser discutidas desde una perspectiva sociocultural en donde
estas dos prácticas cobren sentido a partir de los distintos usos del lenguaje
que cada sujeto practica y cómo estos discursos a su vez determinan cada uno de
los contextos y particularidades de los sujetos que los emiten. Somos el resultado
de un proceso social, el cual nos va moldeando y formando a lo largo de nuestra
existencia, de ahí la importancia de comprender que somos “seres sociales por
naturaleza”, como lo expresaba Aristóteles, necesitamos de la interacción con
los otros para subsistir. La mayoría de las acciones que realizamos día a día
no están pensadas solo en nosotros, nuestra existencia cobra sentido por el
otro. Quiere decir que el lenguaje es el componente fundamental para que dicha
interacción sea efectiva, activa y funcional.
No es suficiente tener acceso a los
elementos técnico e instrumentales de la escritura y la lectura, se requiere de
hacer de estos procesos, elementos transformadores que democratizan las
sociedades. Los estudios realizados desde el enfoque sociocultural,
particularmente por Vygotsky y Bajtín, confluyen en varios aspectos que
determinan al ser humano inmerso constantemente en discursos sociales como
resultado de estas relaciones. Cabe aclarar que, si bien, estos dos expertos no
realizaron trabajos en común, sí se aproximan en varios de sus estudios,
especialmente aquellos que involucran el lenguaje, los procesos mentales y la
construcción del significado desde un contexto social. Así, Vygotsky (1979) inicia afirmando que:
En el desarrollo
cultural del niño, toda función aparece dos veces: primero, a nivel social, y
más tarde, a nivel individual; primero entre personas (interpersonal), y
después en el interior del propio niño (intrapsicológica). Esto puede aplicarse
igualmente a la atención voluntaria, a la memoria lógica y a la formación de
conceptos. Todas las funciones superiores originan como relaciones entre seres
humanos” (p.94).
Dicha situación se explica desde la
teoría socio-histórica, donde los procesos superiores tienen un origen social,
se conciben por la
participación del otro mediante actividades compartidas. Es por tanto la
visualización del otro lo que le permite al sujeto en primera instancia ser un
“ser social”, y en segunda instancia reconocerse como un “ser individual”; pero
en ambos casos siempre en relación con los otros, con los demás. Por tanto, la
interacción verbal cumple un papel
preponderante en la formación los esquemas mentales y cognitivos del sujeto. En
consonancia, desde la perspectiva de Bajtin (1884) se hace énfasis en la necesidad de tener en
cuenta la noción de intersubjetividad siempre que se piense la construcción de
enunciados como producto de la interacción entre los sujetos. Así Bajtín (como
se citó en Martínez 1999), afirma que:
El enunciado no es
asunto de un solo sujeto, es el resultado de dos sujetos socialmente
organizados y la experiencia se vuelve significativa solamente en el
intercambio verbal intersubjetivo, la construcción del sujeto, del pensamiento
interior va a depender también de la experiencia sociocultural evocada en y por
el enunciado. (Todorov, 1981, 67-92).
Se hace referencia
entonces a las relaciones que se establecen en forma de enunciados orales y
escritos, permitiendo que las actividades propias de la especie humana
adquieren un carácter interactivo y una dimensión dialógica desde el uso del
lenguaje. El ser humano dentro de sus actividades cotidianas interactúa en
diferentes escenarios, haciendo que recurra al lenguaje de forma específica
según el contexto. Lo que Bajtín denominó “Las diversas esferas de la actividad
humana”, donde se acude a un intercambio constante de enunciado entre sujetos
para dar sentido a la realidad. Por
tanto, dar significado y sentido al intercambio intersubjetivo de enunciados entre personas resulta fundamental
para la generación de conciencia individual y colectiva, aspectos que permiten
construir y reconstruir su realidad. Por consiguiente, el acto comunicativo
contiene una dimensión dialógica, referenciando a un sujeto social discursivo. Al respecto argumenta Martínez (2002)
“En todo enunciado se construye
siempre una relación dinámica de fuerzas con respecto a unos enunciados
anteriores ajenos y de manera predictiva con respecto a unos posibles
enunciados o réplicas posteriores lo cual crea una dinámica dialógica compleja
e intertextual en el enunciado mismo (oral o escrito). (p. 21 y 22).
Por tanto, la dimensión dialógica
juega un papel fundamental dentro de la construcción y reconstrucción de los
esquemas mentales de los sujetos. El intercambio verbal cumple una función
primordial sobre todo en los procesos académicos y no académicos que se
desarrollan en las relaciones entre estudiantes y maestros, es ahí donde los
maestros debemos pensarnos el qué y el cómo diseñamos los enunciados que entretejen los
usos del lenguaje. Por ello, se acude al estudio de los géneros discursivos,
donde un enunciado conlleva a establecer su intención, propósito y respuesta
activa dentro de un género en específico y para una función específica de uso.
El discurso, es ante
todo una práctica social, donde se consideran los aspectos contextuales que lo
determinan. Por tanto, se trata de unas prácticas complejas que involucran
elementos verbales y no verbales del acto comunicativo, siendo un proceso
interactivo, donde las consideraciones personales cobran significado por su
dimensión dialógica. Por ello, el lenguaje en uso permite develar el verdadero
valor de las diferentes manifestaciones discursivas.
La perspectiva
discursiva e interactiva al abordar la comprensión de textos, busca que se
establezca un diálogo más enriquecido en
el proceso de interacción entre el lector (estudiante) y el texto (autor), de
tal forma que estos lectores puedan desarrollar una relación y un sentido crítico
entre lo que leen en los textos y lo que sucede en su realidad.
La situación de
enunciación permite la interacción entre el Enunciador y el Enunciatario. En el
caso particular de la comprensión de textos,
quien escribe (Enunciador), si bien lo hace de forma de texto escrito,
no sólo las palabras plasmadas a través de un código escrito es lo que se puede
leer, se requiere de un nivel diferente de lectura para ir más allá de lo
escrito, que permita develar aquello oculto a simple vista, donde las
intenciones, la postura y propósitos del autor están implícitas, pero hacen parte del ejercicio de
comprensión. El lector debe tomar una postura activa ante lo leído, desde un acercamiento o distanciamiento sobre lo
enunciado. Por esto, en necesario comprender que tanto Enunciador como
Enunciatario cumplen un papel activo dentro de la actividad comunicativa, no
solo de forma oral, sino también de forma escrita. Así entonces
El mismo texto, permite hacer
inferencias en un primer momento, sobre las intenciones que el autor tiene con
respecto al lector (persuadir, convencer, informar, seducir). Sin embargo, es
importante tener en cuenta que no siempre las relaciones enunciativas están
explícitas en el texto y que al contrario,
muchas veces se ocultan, pero el léxico, la complejidad de las
construcciones sintácticas, y la mayor o menor ampliación semántica, así como
la organización global de texto y la profundidad del tema puede ser las claves
para inferir el tipo de situación enunciativa que hay detrás de éste.
(Martínez, 1999, p. 139).
Ante esto, el enfoque sociocultural
es un escenario óptimo para que los estudiantes, mediante la dimensión
dialógica del enunciado, desarrollen
habilidades que les permitan establecer diálogos con los textos y sus autores
antes, durante y después de la comprensión del texto. A esto se refiere Martínez con la toma de
conciencia de la continuidad en la lectura.
La toma de conciencia de que en todo
texto se construye una continuidad temática a través de las relaciones
cohesivas entre la información vieja de una proposición y la información nueva
de otra es importante para desarrollar estrategias que permitan establecer
relaciones significativas a través del texto. La inferencia adecuada de la
referencia implica un trabajo activo por parte del lector que debe ser capaz de
funcionar a través de la información del texto estableciendo relaciones entre
un término cuyo significado depende de otro que
se encuentra antes o después del texto” (Martínez, 1999, p. 137).
De este modo, la toma de conciencia
está ligada a las capacidades de los sujetos para comprender la información
suministrada en el caso particular de textos escritos, para lo cual el léxico
utilizado y las relaciones de referencia son claves para el nivel de lectura
inferencial. Por tanto, es necesario que los estudiantes adquieran un léxico
amplio y reconozcan las relaciones de referencias que se dan dentro del texto
escrito, permitiéndoles una mayor comprensión lectora y por ende tomar una
postura ante lo leído, generando una lectura crítica ante lo allí expresado.
Desde el mismo enfoque sociocultural
en el que se ubica Cassany, la lectura significa entonces ya no leer solamente las líneas, ni entre líneas, si no tras las
líneas (Cassany, 2006), en
donde se desentraña la ideología, el punto de vista, la intencionalidad y los
razonamientos que defiende el autor del texto, y a su vez cómo este texto me
permite actuar sobre el contexto. En
efecto, la lectura es un acto sociocultural, donde la actividad escolar debe
estar contextualizada. Los estudios, además, dejan en claro que la palabra debe
ser enseñada y aprendida desde los diferentes aspectos culturales. Tal
comprensión brinda la posibilidad a los estudiantes de desarrollar sus
capacidades para comunicarse, elementos claves no solo para leer y escribir,
sino también para emitir juicios y producir sus propios conocimientos,
materializados de forma oral o escrita.
Desde el enfoque sociocultural se
pueden abordar los procesos de enseñanza y aprendizaje de los estudiantes,
contextualizados con
las dinámicas sociales, los actos y procesos culturales, aspectos que dan mayor
sentido al proceso de aprendizaje y permiten que el estudiante adquiera un
compromiso intencional. Este compromiso es entendido como el hacer individual
orientado y asumido de forma voluntaria. Se piensa no solo en los actos
individuales, se llega pensar en los actos sociales, desde una mirada
evaluadora, crítica y constructiva del otro. Mirada que influirá paulatinamente
en el desarrollo de las prácticas de lectura y escritura, desde la creación de
un colectivo de trabajo, como es el semillero de investigación, en donde se
transversalizan los ejercicios alrededor de la crónica periodística.
La crónica periodística como recurso
mediador
Es un lugar común en el pensamiento
de los jóvenes estudiantes la indiferencia hacia los sucesos económicos,
políticos y sociales de su país, de su ciudad o de su propio municipio, (más
aún en espacios más globales) porque muchas veces no logran interpretar y
comprender la complejidad de lo que emiten los noticieros, la radio o la prensa
y por efecto consideran que esos temas no les competen a ellos, o quizá solo
cuando sean adultos y la opinión de ellos sea más trascendental.
Además, los tipos de textos que se
acostumbran a trabajar en el aula, poco dialogan al menos con la realidad más
inmediata de los estudiantes. En las clases de lenguaje no puede imperar
exclusivamente el texto narrativo o lírico que son los más comunes (sin
desconocer toda la importancia de trabajar el lenguaje literario desde una
perspectiva crítica), es necesario que los estudiantes se acerquen también a
los tipos de discurso que son reales en su medio, a la noticia, la opinión, el
reportaje, la circular, o la crónica periodística.
Cuando este proyecto se empezó a
desarrollar en el semillero con los estudiantes en el mes de febrero, debimos
elaborar encuestas, a través de las cuales los estudiantes respondieron a las
preguntas sobre el conocimiento que tenían sobre el periodismo, la literatura y
la crónica periodística. Evidentemente los estudiantes tenían conocimientos
confusos, ya que manifestaron que conocían algunos conceptos por programas de
la televisión que emitían los domingos en la noche (sabemos que los estudiantes son
consumidores mayoritarios de la televisión) y que mencionaba al reportaje y a
la crónica, pero no lograron dar una idea completa de la función de estos tipos
de discurso. Este, entre otros tantos resultados nos mostró la necesidad de
abordar la crónica periodística como un tipo de textos que nos permitirá
desarrollar y/o fortalecer
las prácticas de lectura y escritura de los estudiantes de una forma diferente.
La crónica es un relato de carácter
informativo que le ha permitido al hombre desde siglos atrás, dar cuenta de su
devenir en la historia. El ejemplo más claro sucede durante la Conquista y la
Colonia en América, cuando los cronistas debían entregar informes detallados
sobre sus quehaceres en estas tierras. En estas crónicas se hacían
descripciones de los lugares y gentes que el viajero iba conociendo. Estos
relatos estaban escritos en términos sencillos y emocionantes ya que todo lo
que les rodeaba sorprendía sus miradas. A medida que fue pasando el tiempo,
hasta nuestra época actual, estas características siguen vigentes; sin embargo,
los formatos y modos de organización del discurso fueron tomando algunos
cambios. Ya a mediados del siglo XX se ubica a la crónica dentro de la
corriente del Nuevo Periodismo y es cuando los conceptos de literatura y
periodismo cobran otro sentido.
Desde la perspectiva del Nuevo
Periodismo, la crónica sobrepasa el puro oficio informativo y pone énfasis en
el estilo, pero no solamente para
hacer más entretenida la forma de adquirir información, sino para que tanto
cronista como lector interpreten el mundo desde otras perspectivas, como decía
Julio Villanueva Chang (2005), “convertir
el dato en conocimiento, con el fin de descubrir a través de esa historia
síntomas sociales de su época”, en donde se pretende que la realidad no pase
por los ojos del cronista sin haberse percatado de ella, sino como un síntoma más de esa vida
que viven otros o que podría vivir uno mismo.
No existe un ser
humano, entendido como ser social, que prescinda de las historias para aprender
del mundo o enseñar a otros. Los seres humanos están llenos de historias y los
jóvenes en los colegios conocen muchas, aunque a veces no les prestan la
importancia necesaria, ni ellos ni sus maestros, para ser conscientes de que
estas historias hacen parte de su tejido social como país, región, familia u
otra comunidad. Desde que iniciamos este proyecto con los estudiantes hemos
podido observar cómo ellos se han identificado en muchas ocasiones con los
personajes de los textos que leen, porque a pesar de que son historias vividas
en otras ciudades o lugares recónditos del país que los estudiantes no
conocían, esos personajes han vivido situaciones que sus familias o amigos
también han tenido que vivir, casos por ejemplo de violación sexual, maltrato
familiar o conflicto armado. De esta forma, los estudiantes no solamente se han
acercado a conocer textos escritos por periodistas o cuentistas que les hablan
a ellos de forma tan cercana, si no que han interpretado a su país y a sí
mismos como partícipes de distintas dinámicas sociales que ellos mismos se han
atrevido a discutir.
Teniendo
en cuenta lo anterior, el trabajo en el aula con la comprensión de textos como
la crónica, ha permitido que los estudiantes aprendan a leer, no solo textos
físicos, sino también comportamientos, contextos o escenarios, que interactúen
con su entorno. De esta forma, el estudiante está aprendiendo a encontrar en la
lectura (y más tarde en la escritura) un sentido a su propia realidad o a la de
otros, a conocer otros puntos de vista sobre un mismo hecho y poder respetar
las diferentes formas de pensar de los demás, logrando así establecer en el
aula un discurso más participativo y democrático.
Decía Tomás Eloy Martínez (1997) que
“en tanto periodistas, en tanto intelectuales, nuestro papel, como siempre, es
el de testigos activos (...) Por eso es tan importante conservar la calma y
abrir los ojos: porque somos los sismógrafos de un temblor cuya fuerza viene de
los pueblos” (p.4). Estos pueblos que siguen contando historias, historias que
deben nacer también desde las aulas de clase, en donde nosotros como maestros
cumplimos un rol muy significativo.
Intervención
pedagógica
Desde un principio, la decisión de
trabajar el fortalecimiento de la lectura y la escritura fue indudable,
teniendo en cuenta que desde nuestra experiencia como docentes el bajo nivel de
lectura y escritura es un diagnóstico alarmante que transversaliza cada
una de las actividades desarrolladas en
el aula, sabiendo además que sin el pleno desarrollo de estas dos habilidades
es difícil llevar a cabo un proceso formativo.
Pretendíamos poner en práctica este proyecto desde el desarrollo de
nuestro currículo escolar, por lo tanto, lo trabajaríamos solo con los grupos a
los que les impartimos clase en el área de Lenguaje o Sociales. Conociendo la
necesidad de poder hacer un análisis más amplio y poder trabajar desde todos
los grados de secundaria y media vocacional, decidimos llevar a cabo este
proyecto para que participarán todos los estudiantes de todos los grados que
desearan hacer parte del semillero de investigación. En este semillero actualmente
los estudiantes están organizados por equipos de trabajo de 3 estudiantes en
donde los niveles de escolaridad están mezclados y deben trabajar siempre en
equipo. La idea del semillero de estudio ya había surgido en la IE Santa
Bárbara antes de esta iniciativa, pero direccionado hacia otra temática.
Desde principios del año lectivo
2017 realizamos la convocatoria en cada uno de los salones. Afiches,
recordatorios verbales y escritos fueron algunas de las estrategias utilizadas
para atraer la atención de los estudiantes. Al final, la convocatoria agrupó
más del estudiantado previsto, que en la primera sesión llegó sin previa
inscripción.
La primera sesión, como las demás,
fue pensada estratégicamente para atraer la atención y el interés de los estudiantes.
En un primer momento se presentó el proyecto a los estudiantes con un resumen
de las actividades a realizar en todo el año lectivo y parte de las dinámicas o
forma de trabajo a desarrollar. Después se realizó una discusión alrededor de
algunas historias contadas desde experiencias personales tanto de los
estudiantes como de los maestros, y finalizamos al escuchar algunas historias
contadas desde la música, el rap y la salsa con Rubén Blades, Willie Colón y
Nach. Indiscutiblemente la música tiene el poder de sensibilizar y atraer la
atención mental y corporal de los seres humanos.
Las siguientes sesiones se han
venido desarrollando desde ese primer encuentro en febrero. Las actividades
están proyectadas para abarcar 24 sesiones distribuidas en 3 fases. La primera
fase (en 6 sesiones), abarca el diagnóstico, la narración de historias orales,
y la lectura de crónicas, no se hace énfasis aún en la escritura. Durante los
momentos de la lectura se inicia abordando un nivel literal en la comprensión
del texto, y a medida que vamos entrando en la socialización del texto nos
vamos acercando a un nivel inferencial y crítico, abriendo espacio para la
discusión de lo que cuenta el autor y cómo lo perciben los estudiantes. En la segunda fase (en 12 sesiones) se hace
un análisis más profundo a las crónicas leídas desde el enfoque del Nuevo
Periodismo, continúan los ejercicios de análisis de lecturas, descripción de
espacios, narración escrita de historias y trabajo de campo, en donde los
estudiantes escogen un personaje y una
historia que desea contar y lleva a cabo el trabajo de investigación. En la
última fase (6 sesiones) cada equipo de estudiantes reorganiza lo escrito hasta
el momento con todos los datos obtenidos y define cómo cuenta su crónica para
llevarle al lector un texto atractivo para ser leído. La explicación de los
elementos gramaticales para realizar una redacción correcta del texto final, se
realiza después de varios ejercicios de escritura, ya cuando los estudiantes se
acercan a la escritura de cada una de sus crónicas, ya que consideramos que no
es pertinente abordar estos elementos desde un principio porque coarta la
espontaneidad y creatividad de los estudiantes con la escritura. La corrección
de estilo se inicia en la segunda fase paulatinamente se realizan los
ejercicios. Las crónicas escritas por los estudiantes finalmente se
socializarán a través de un tipo de publicación en físico o digital ante la
comunidad educativa.
Las sesiones programadas no se
limitan solamente a la lectura y escritura de crónicas, existen otro tipo de
actividades que hemos desarrollado y están programadas, y que se sustentan en
la necesidad de sensibilizar al estudiante ante la realidad que vive, que lee,
y promover el trabajo colectivo o la socialización de algún tema trabajado.
Estas actividades han sido: salida a recorrer las calles que ellos habitan y
espacios más lejanos, siempre justificadas en la observación del entorno y la
descripción del mismo, proyección de películas y cortometrajes y la visita de
un periodista regional.
La lectura y selección de las
crónicas para llevar a los estudiantes es permanente, a pesar de que existen
algunos textos seleccionados de autores locales, nacionales o internacionales
como Jenny Alzate desde el periódico La palabra de la Universidad del Valle,
Miguel Mejía Vallejo, estudiante de comunicación social de Universidad Sergio
Arboleda; periodistas como Alberto Salcedo Ramos y José Navia; o Julio
Villanueva Chang. La lectura de estas crónicas todo el tiempo ha estado
acompañada de espacios de discusión que han resultado muy productivos, porque
muchas veces hemos podido conocer más de cerca los pensamientos de los
estudiantes, sus miedos, debilidades y fortalezas, los cuales han entrado en
conflicto a veces generando intolerancia por las distintas formas de pensar,
pero es precisamente este espacio la oportunidad para enriquecer el uso de su
lenguaje para enseñarles a solucionar conflictos desde el uso adecuado de la
palabra.
Como la anterior, se han presentado
distintas dificultades que nos ha llevado a replantearnos algunas estrategias
utilizadas. Una de estas dificultades es la inasistencia de algunos
estudiantes, lo cual ocasiona que en algunas sesiones y ejercicios en grupo no
puedan realizarse como son previstos. Otra de las dificultades se ha ocasionado
por la interrupción de algunas sesiones por motivos políticos dentro de la
coyuntura del paro de maestros. Aun así, los estudiantes han permanecido en
contacto, han avanzado desde los grupos en algunas lecturas y otros ejercicios realizados
de forma autónoma.
Esta metodología del semillero de
estudio permite el desarrollo del aprendizaje autónomo y voluntario, algo en lo
que hacemos énfasis en cada momento que compartimos con los equipos de trabajo.
Así mismo, esto ha permitido distanciar la dependencia del docente como única
fuente de información y conocimiento. El reconocer el compromiso y la voluntad
de las partes hace que los aportes de cada individuo se realicen de forma
horizontal, aspecto que fortalece el trabajo colectivo, haciendo de las
prácticas escolares y sociales procesos más significativos. Además, el trabajo cooperativo implica que
los actores aúnan esfuerzos y cooperen por unas metas en común, ya que cumplir
con los requerimientos individuales enriquece al colectivo. Así pues, la
versatilidad, la integración, la contextualización de fenómenos, son algunos de
los elementos que el semillero como grupo de estudio aporta al desarrollo de
habilidades, aptitudes, actitudes, competencias y pensamientos en las personas
que lo conforman.
Conclusiones
Después
de realizar el trabajo durante esta primera fase, se
pudo evidenciar el distanciamiento que tenían los estudiantes con las prácticas
de lectura y escritura respecto a tipos de discurso periodístico y literario de
tipo crónica periodística. Tanto las pruebas diagnósticas, las encuestas, como
los ejercicios de lectura, demostraron que las prácticas de lectura de los
estudiantes se limitaban a un nivel básico en su mayoría, a veces para seguir
instrucciones o dar cuenta de aspectos literales de la lectura. Además, dichos
procesos estaban sumidos y asumidos generalmente como asuntos exclusivamente
académicos, relacionados solo con tareas y trabajos escolares. Los estudiantes
estaban acostumbrados a abordar la comprensión de textos fragmentados,
limitados comúnmente a libros de texto del docente.
Se confirma que el enfoque pedagógico de tipo discursivo e
interactivo para la comprensión de textos ha tenido mayor incidencia en el
desarrollo del nivel inferencial y
crítico de los estudiantes, haciendo de ellos personas más conscientes,
reflexivas y participativas de las dinámicas sociales que los involucran,
ejemplo de ello son las actividades en las que se discuten las lecturas y se
debaten algunos temas que surgen de ella,
permitiendo así una lectura más vivencial y significativa.
La metodología empleada en el semillero de estudio permite
promover un aprendizaje autónomo y voluntario, no se acude por una nota
cuantitativa, se acude por la convicción de aprender, distanciando la
dependencia del docente como única fuente de información y conocimiento;
situación que ha permitido establecer unas relaciones de horizontalidad, donde
los integrantes mediante el compromiso voluntario participan de forma activa en
las diferentes actividades. Situación que ha
fortalecido las relaciones interpersonales, donde se asumen unas responsabilidades compartidas, aspecto
propicio para un ambiente cooperativo.
La intervención pedagógica ha generado una reflexión sobre
muchas de las prácticas escolares, donde reina la instrumentalización, la
parcialización del conocimiento y la desarticulación curricular; el
individualismo y la falta de didáctica y compromiso en gran parte de
profesorado, situación que genera escozor y preocupación en la comunidad
escolar y académica. Preocupación que debe conllevar a una reflexión constante
y profunda de las prácticas escolares que se desarrollan cotidianamente en las
aulas de clase, donde sigue predominando los contenidos fragmentados y
descontextualizados.
Este proyecto nos permite reconocer que sí es posible desarrollar procesos que
involucren a los estudiantes de forma activa y participativa en aspectos que
forman en la vida y para la vida, donde el leer y escribir adquieren una
connotación más allá de formalismos impuestos, se da sentido a lo que se lee y
escribe, sentido que permite cuestionar, reflexionar y proponer sobre las
dinámicas sociales que imperan en los diferentes escenarios de la comunidad,
aspectos necesarios para la adquisición de un aprendizaje significativo.
En definitiva, son las prácticas sociales dentro de los
contextos las que dinamizan los procesos de enseñanza y aprendizaje y por ende
los diferentes sistemas didácticos. Así,
el lenguaje en uso permite comprender que los contenidos de la enseñanza
están ligados a las prácticas sociales y reconoce los estudios y aportes
realizados por otras ciencias. En concordancia, la transposición didáctica,
entendida como la transformación del saber científico a un saber didactizado ha
permitido que dichas transformaciones sean empleadas por el docente en la
construcción y reconstrucción del saber de forma contextualizada, en
donde la enseñanza requiere de una combinación del saber científico, las
prácticas sociales y la función de la escuela.
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Webgrafía
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De acuerdo al informe del Resumen Ejecutivo Colombia en PISA 2015 publicado por
el icfes. file:///C:/Users/USUARIO/Downloads/Informe%20resumen%20ejecutivo%20colombia%20en%20pisa%202015.pdf
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